Los secretos detrás de Lateralus de Tool

La música es un medio masivo para manifestar o gatillar estados de ánimo y senaciones humanas inefables.Ya lo expresaba el escritor británico Aldous Huxley: tras el silencio, aquello que mejor puede expresar lo inexpresable es la música. Existen artistas que, gracias a su talento creativo, realizan obras maestras las cuales despiertan nuestra hambre por decodificar cada pista que conforma la canción y que calan hondo en nuestro subconsciente.

El jueves 6 de septiembre del presente año el sitio musical Ludwire.com puso a Lateralus de Tool en la cima del listado de las 50 mejores  canciones de metal del siglo XXI. Según la página, Lateralus es una obra de arte debido a su complejidad tanto musical como interpretativa, por lo mismo la eligió la mejor canción de la lista en la cual participaban piezas como Disciple de Slayer , Redneck de Lamb of God  y Forever de As I Lay Dying.

Para aquellos que venimos siguiendo a Tool desde su primer disco (Undertow) no nos parece sorpresiva esta noticia. Lateralus no es un disco común, bien es sabido que el grado de creación que se logró en éste  supera cualquier límite imaginativo. Mientras algunos artistas se dedican a producir discos sin ninguna otra finalidad que vender y darle el gusto a sus fans, hay otros que aprovechan todas las herramientas que les entrega la música para dar origen a una obra musical sin precedentes, un álbum que vaya mucho más allá de la simple sucesión de pistas y que permita al oyente detallista explorar otras áreas que escapan, quizás, a la lógica.

Cuando el 15 de mayo del 2001 salió a la venta la tercera producción de los californianos todos daban por hecho que se llamaría Systema Encephale. Finalmente terminó siendo una estrategia disuasiva de la banda para mantener en el más estricto hermetismo a su nuevo trabajo. Años más tarde salió a la luz un análisis interesante sobre la estructura del disco que parecía ser mucho más compleja de lo que parecía, algo  que los fans llamaron “The Lateralus Prophecy”. No es mera coincidencia que Lateralus sea también el nombre álbum. En el track 9 se aprecian secuencias claras pertenecientes a la sucesión de Fibonacci. Para los menos entendidos, dicha secuencia fue descubierta por Leonardo de Pisa y corresponde a una nomenclatura numeral que se relaciona  íntimamente con la sección áurea y que se encuentra presente en un sinfín de formas presentes en el universo. Para este caso, la que más resalta es la figura del espiral, la cual se manifiesta con patrones y valores del código de Fibonacci.

La figura del espiral

Maynard James Keenan repite en reiteradas ocasiones Spiral Out y Ride the spiral con lo cual ya nos daba una pista bastante diáfana sobre la importancia del señalado símbolo. Al poner atención al inicio de la canción nos percatamos que el vocalista canta durante 1 minuto y 37 segundos, lo que equivale a 1,617 minutos, un valor bastante cercano a la razón áurea (φ = 1,618). Además, durante este lapsus de tiempo, Keenan interpreta las estrofas con un orden silábico igual a la secuencia de Fibonacci el cual comienza con el número 1 y, en este caso, termina en el 13 (séptimo valor de la sucesión de F.) para luego devolverse : 1,1,2,3,5,8,13.

Si bien en la primera estrofa hace un alto y se devuelve desde el  sexto valor (8), luego retoma la sucesión desde el 13 para devolverse nuevamente  a sus valores  más pequeños, en este caso llega al 3. Este fenómeno cobra especial importancia ya que el sexto lugar en el tracklist del álbum corresponde a Parabol. Más adelante explicaremos que dicho  tema  adquirirá una connotación bastante  significativa al momento de reorganizar las canciones.

  • Black (1)
  • Then (1)
  • White are (2)
  • All I see (3)
  • In my infancy (5)
  • Red and yellow then came to be (8)
  • Reaching up to me (5)
  • Let me see (3)
  • As below so above and beyond I imagine (13)
  • Drawn beyond the lines of reason (8)
  • Push the envelope (5)
  •  Watch it bend (3)

No obstante, en la segunda estrofa de la canción notamos que se agregan más líricas y más sílabas que confirman tanto la sucesión de Fibonacci como la intención de exteriorizar e interiorizar.

  • Then (1)
  • White are (2)
  • All I see (3)
  • In my infancy (5)
  • Red and yellow then came to be (8)
  • Reaching up to me (5)
  • Let me see (3)
  • There is (2)
  • So (1)
  • Much (1)
  • More and (2)
  • Bekons me (3)
  • To look through to these (5)
  • Infinite possibilities. (8)
  • As below so above and beyond I imagine (13)
  • Drawn beyond the lines of reason (8)
  • Push the envelope (5)
  • Watch it bend (3)

Lo que para la mayoría resulta aún más impactante es que tanto la secuencia de Fibonacci como la denominada razón dorada se relacionan directamente con el espiral mencionado en la letra de Lateralus.  Se dice que la disposición de las canciones que se aprecia en el disco no es la correcta, puesto que de acuerdo a todas la señales que nos han dado hasta ahora, el orden debería ir  acorde al Fibonacci tomando especial atención en el número 13, el cual corresponde tanto a la cantidad máxima de sílabas interpretadas por el vocalista en el período de tiempo señalado anteriormente, como al número total de canciones que comprenden el álbum. De esta forma, tomamos como punto de partida al sexto tema (Parabol) cuya percusión sigue una secuencia igual a la descubierta por Leonardo de Pisa, adjuntándolo a la pista siguiente de manera tal que la suma de ambas, desde adentro hacia afuera (como el espiral),  equivalga a 13. El resultado final sería el siguiente:

6,7,5,8,4,9,13,1,12,2,11,3,10 .

Llega a ser inquietante el hecho de que las canciones en ese orden logren una concatenación perfecta formando así un tema de 78 minutos y 58 segundos en vez de los trece tracks que se dividían en un comienzo.

La  particular figura geométrica adquiere un valor bastante significativo dentro de la canción y del álbum.  Lo que señala Maynard es que mediante la exploración podemos llegar a rincones desconocidos tanto del universo como de nosotros mismos. Debemos intentar extrapolar  nuestros sentidos y conquistar pasajes que escapan a nuestra imaginación. Por ende, la figura del espiral  que se hace presente, es la idea pulcra y gráfica  de un objeto que comienza en un punto determinado y que luego se va desarrollando hasta llegar al infinito, pero sin dejar de conectarse con su centro. La concepción de la sabiduría implica poseer un nivel de conocimiento que supera la media del resto. Para llegar a ello, basta con explorar de manera continua las diversas áreas del saber que rodean nuestro universo, recorrer  y escudriñar sin detenerse, es decir, de manera infinita, tal como un espiral se va haciendo camino. Por lo mismo, Keenan apunta a la metáfora de los colores: pasamos a percibir el mundo en tonalidades rojas y amarillas después de haberlo visto durante mucho tiempo en blanco y negro.

La temática espiritual que incluye Tool en sus canciones no es algo nuevo en el mundo de la música.  Mastodon  se inspiró en el dolor evocado por la muerte de la hermana del baterista Bran Dailor para conformar su tercer disco Crack de Skye. En él encontramos siete capítulos en los que se divide un cuento sobre un viaje místico que incluye hasta al legendario Rasputín. La dimensión fantástica que adquiera la historia en sí misma representa el viaje personal que realiza un individuo ante una pérdida, en este caso: la hermana de uno de los integrantes de la agrupación.

En cuanto a la experimentación más técnica encontramos a Aphex Twin, virtuoso compositor de música electrónica quien haya sido considerado la figura más innovadora e influyente en el 2001 por The Guardian. El británico en su single de 1999 Windowlicker, incluye un tema en un lado B al cual los fans nombraron La ecuación. El asunto es que al hacer pasar la pista por un espectrómetro aparece una imagen bastante aterradora. Como podemos ver, la ideación musical puede llegar a lugares insospechados e incluso inhóspitos para algunas mentes más cerradas.

Podríamos estar toda una noche hablando de la espiritualidad y de los diversos pasajes experimentales que han adoptado ciertos artistas para hacer de su obra más que un simple listado de canciones en un trozo de plástico, sin embargo es Lateralus los que nos atañe. El  cuarteto integrado por Maynard James KeenanJustin ChancellorAdam Jones y Danny Carey ha  conformado  una ecuación en la cual el orden de las variables sí afecta al producto.

Más allá de la estética hermosa que concierne este disco, lo que resaltamos más aún es el concepto de creación e indagación sonora, espiritual, filosófica e incluso matemática que se nos presenta frente a nuestros tímpanos.  Hasta hace poco parecía imposible creer que un producto musical nos hiciera abrir la mente hasta el punto de motivarnos a explorar nuestro propio interior como seres humanos. Bueno, si lo vemos así,  hace un par de siglos creíamos que la tierra era plana, hasta unas décadas creíamos  que era imposible llegar a la luna y hasta el 2001 creíamos  que Lateralus era un simple disco  de trece temas al azar…

El gran premio que ganó esta producción no fue el Grammy que recibió el 2002, sino que fue el aprecio de una afición y de un centenar de colegas  que ve en el cuarteto a los reyes Midas del la psicología musical contemporánea, aquella  que ni el mismísimo  Freud  podría llegar a descifrar.

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2 pensamientos en “Los secretos detrás de Lateralus de Tool

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